martes, 4 de agosto de 2009

1211.HK BYD Company Ltd. (Hong Kong)

El gráfico de la empresa china BYD que cotiza en la bolsa de Hong Kong nos muestra como con el correr de los meses fue confirmando aquella visión muy alcista que se tenía en el informe del día 16 de Diciembre de 2008, llevando el precio de 13 a 48.45 dólares, es decir, una suba del 272.7%.

En la actualidad viene transitando dentro de un canal alcista anaranjado, donde podría buscar el piso del canal y/o el nivel de 38.2% de Fibonacci en 35 dólares si quiebra el importante soporte azul en 40 dólares.

Hacia arriba desdoblar la altura del canal implica proyectar el objetivo de suba hasta los 62-63 dólares.



domingo, 2 de agosto de 2009

^BVSP Indice Bovespa (Brasil)

El gráfico del índice Bovespa de la bolsa de Sao Paulo nos muestra como viene subiendo desde los mínimos del mes de Octubre de 2008 dentro de un canal alcista indicado con color verde.

Desde el día 14 de Mayo está lateralizando dentro de un canal rectangular rojo.

Por otra parte, desde el día 6 de Mayo viene haciendo máximos divergentes respecto del indicador de fuerza relativa RSI de la ventana superior.

Por lo tanto, es fundamental monitorear que hace con el canal rojo, ya que un quiebre al alza habilitaría desdoblarlo hasta el nivel de 61800-62000 puntos (en azul) y un quiebre a la baja implicaría buscar el nivel de 41600 puntos (en azul).

Llegar a este último valor produciría quebrar el piso del canal alcista verde, lo cual proyectaría la caída hasta los 33200-33300 puntos.

En conclusión, debería salir rápidamente de la divergencia para no habilitar las consecuencias bajistas.




MERVAL Indice Merval de la Bolsa de Buenos Aires

Retomando el estudio del índice Merval de la bolsa de Buenos Aires desde el informe del 7 de Junio, vemos como aun persiste una divergencia bajista entre el gráfico y el indicador de fuerza relativa RSI de la ventana superior.

También se aprecia como el día viernes colocó una vela tipo martillo invertido con aumento de volumen, como lo hizo el 11 de Junio pasado e indicado con flechas rojas.

La zona delimitada por líneas horizontales anaranjadas fue el objetivo proyectado tiempo atrás y ahora alcanzado al hacer un máximo de 1707.5 puntos y por lo tanto lo podemos dar por concluido.

Si no sale rápidamente de esta panorama negativo tiene chances de quebrar el soporte lila de mediano plazo e ir a buscar al menos una corrección al 61.8% de Fibonacci en los 1166 puntos o bien un poco más abajo hasta tocar el soporte azul entre los 1080 y 1100 puntos.


Jorge Suarez: El Mundo al Reves

El mundo al revés
Por Jorge Suárez Vélez

Regresemos al tema del pesimismo. Como dije antes, es agotador serlo. La gente espera que uno les dé siempre buenas noticias, que presente panoramas color de rosa donde todos vivan felices para siempre. Si eso es lo que busca, para su fortuna, hay incontables analistas que se han mantenido inocentemente en esa postura, y la lectura de lo que producen provee una inútil pero placentera terapia.

Sin embargo, yo defendería el enorme valor del realismo. Y, si de éste brota una perspectiva pesimista, pues hagamos de ésta una oportunidad. Se ha repetido hasta el cansancio que el símbolo chino de “crisis” mezcla dos ideogramas: peligro y oportunidad. Sin embargo, esto no es cierto. Como lo dice Victor Mair[1], profesor de chino de la Universidad de Pennsylvania, en el mejor de los casos éste refleja el concepto de peligro y de momento crucial (aunque aun esa interpretación es endeble).

Siendo optimistas, asumamos que en toda crisis sí hay una oportunidad, aunque los chinos no lo digan. Hay abundante evidencia de que así es. Algunas de las empresas más exitosas del mundo fueron fundadas en medio de “crisis”: General Electric (1876), Hewlett-Packard (1940), Sports Illustrated (1954), Burger King (1954), Hyatt (1957), The Jim Henson Company –creadora de los “Muppets”- (1958), FedEx (1973), Microsoft (1975), CNN (1980), MTV (1981). En cada caso, el año en paréntesis presentaba una recesión. La pregunta relevante es si los fundadores de éstas hubieran tomado el riesgo si hubieran estado cómodamente empleados en trabajos ordinarios en medio de una situación más favorable. Creo que, más allá de lo anecdótico, la causalidad entre crisis y oportunidad merece mayor análisis.

Cuando mi hija menor era pequeña, le gustaba jugar a que había días “al revés”; si ella decía “no”, realmente significaba “sí”, si decía que estaba muy triste, quería comunicar su alegría, etcétera. Es éste, el tipo de mundo en el que estamos. Todo lo que antes provocó los excesos cuya consecuencia hoy sufrimos, provocará ahora la reacción opuesta. Déjeme explicarme.

El principal motor del generoso crecimiento económico de los últimos años fue el endeudamiento. Principalmente, se endeudaron las familias y el sector financiero. El “desahorro” de las familias las llevó a poder financiar niveles de consumo sin precedente que se reflejaron en portentosa demanda por todo tipo de bienes –que China, Alemania, Japón y otros exportaron- y por activos –casas, arte, acciones- que alcanzaron precios exorbitantes.

El endeudamiento del sector financiero ofreció una oferta de crédito descomunal que, al combinarse con el apetito por “cosas” de las familias, generó la tormenta perfecta en la que estamos inmersos.

La mala noticia es que entraremos en años “al revés”. Las familias tienen que desendeudarse, y para ello tienen que reducir perentoriamente su gasto, lo cual afectará a todo lo demás. Desafortunadamente, si optan por deshacerse de bienes –voluntariamente o involuntariamente, por medio de embargos, por ejemplo- en el proceso, provocarán el desplome en el precio de los activos. Conforme éstos caigan más, más pobres se sentirán, y más motivada estarán para apretarse el cinturón y seguir tratando de reconstituir su ahorro. Recuerde, es el mundo “al revés”. Antes, se sentían más ricos mientras más valía su casa, y gastaban más y más.

El mundo “al revés” de los bancos será similar. Si antes éstos estaban apalancando su capital veinte, treinta o cuarenta veces, ahora tendrán que regresar a niveles de endeudamiento normales, de alrededor de diez veces. Pero esto ocurre, además, mientras pierden capital conforme los activos en los que invirtieron bajan de valor. Es decir que si tenían cien de capital y lo apalancaban veinte veces, tenían capacidad para prestar dos mil; hoy, quizá tienen ochenta apalancados diez, por lo que sus dos mil de crédito potencial se volvieron ochocientos. Antes, tenían la capacidad de dar más y más crédito conforme capitalizaban las jugosas utilidades que la boyante situación ofrecía, además de estar dispuestos a tomar más y más riesgo (encontrando mecanismos para apalancarse más) conforme la fiesta continuaba.

En la realidad de antes, el crédito era un recurso casi ilimitado que provocó un fuerte incremento en el precio de los activos. Hoy, no sólo no habrá crédito disponible -mientras los bancos desinflan sus balances- sino que además los bancos mismos tendrán que salir a deshacerse de muchos de sus activos –ya sean bienes o préstamos otorgados a terceros- ante la necesidad de volver a estándares de apalancamiento aceptables, y de reflejar su menor capitalización.

La pregunta clave es, si sabemos que todos venden, ¿quién compra? O, quizá en forma más relevante, ¿a qué precio compran?

No me cabe duda de que veremos las mejores oportunidades para comprar activos que ha habido en lo que llevo de vida y, créame, que ya no me cuezo al primer hervor. Pero, a pesar de este hermoso escenario digno de un cuento de hadas, el gran reto estará en diferenciar a la rana que hay que besar para que se convierta en príncipe, de las otras que probablemente seguirán verdes y croando.

El otro día hablé con uno de los especialistas más respetados en el mercado de bienes raíces estadounidense y me decía que hoy es posible encontrar cientos de situaciones donde se compra un activo con descuentos de sesenta o setenta por ciento del precio que tenían hace poco más de un año. Sin embargo, a su juicio, la mayoría de éstas no valdrían la pena ni con descuentos mucho mayores, debido a que en el nuevo mundo “al revés” un hotel en Nueva York, por ejemplo, que antes generaba flujos de 35 millones de dólares al año, hoy difícilmente genera un tercio, mientras su deuda mantendrá el mismo valor que antes tenía, colgando como espada de Damocles sobre su cabeza.

En el mercado accionario, también se vivirá un mundo “al revés”. En los últimos años, las empresas también se beneficiaron de la abundancia de crédito barato para endeudarse y, con el producto de su deuda, recomprar sus propias acciones. El efecto de hacer esto es que provoca que éstas se abaraten[2], generando mayor demanda. Ahora, estamos viendo empresas aprovechando el alto precio –relativo a la realidad- de sus acciones en el mercado, para hacer ofertas públicas con el objeto de reducir su deuda, aunque ese ejercicio quitará atractivo a las acciones y provocará el riesgo de que sus precios bajen.

La precaria situación de la banca y la escasez de crédito hacen que el capital tenga hoy un valor que antes no tenía y, por ello, las oportunidades abundarán. Muchos sucumbirán, sin embargo, creyendo que si algo que valía cien se consigue hoy en treinta, eso necesariamente implica que se está haciendo una buena compra. Se olvidan que el “cien” era un valor en un mundo “al revés” que no volverá, y que en el que viene, habrá que hacer la tarea antes de invertir, como se hacía antes de que la irracionalidad nos invadiera.

Jorge Suárez Vélez
Julio 17, 2009
[1] http://www.pinyin.info/chinese/crisis.html
[2] Imagine usted a una empresa que genera un millón de dólares de utilidades y tiene un millón de acciones en circulación. A cada acción, le tocará un dólar de “utilidad por acción”. Si el número de acciones en circulación se reduce a la mitad, la misma utilidad hace que la “utilidad por acción” sea ahora de dos dólares (un millón de dólares entre quinientas mil acciones), por lo que el precio de ésta en bolsa seguramente lo reflejará, subiendo.

Nota: Jorge Suárez es columnista en la cadena CNN y gentilmente aceptó colaborar con RoccaCharts para la publicación de sus escritos.

Jorge Suarez: Reacciones Pavlovianas

Reacciones pavlovianas
Por Jorge Suárez Vélez

Vivimos en un mundo influido por los medios de información masivos, a veces, en forma frontal, pero otras veces subliminalmente. En Estados Unidos, por ejemplo, se ha vuelto común ver que todos quienes trabajan en el sector financiero tengan prendido en su lugar de trabajo un televisor con la imagen de la cadena CNBC regurgitando noticias –unas trascendentes, otras banales- mientras que algún “sabio” interpreta qué efecto tendrá cada una en los mercados de acciones, bonos, monedas, materias primas, o en el futuro de las economías del mundo.

Estoy convencido de que ha habido un cierto contubernio entre medios e intermediarios para ir fomentando una cultura pavloviana[1] entre los inversionistas. Si una acción baja, hay que comprar, si sube, vender; si el mercado accionario bajó en los últimos meses, seguro viene una recuperación igualmente fuerte después; si hay estímulos fiscales, eso eso provocará crecimiento económico; si hay mucha emisión monetaria, habrá inflación; cada noticia sobre cada indicador económico amerita una acción concreta de cajón, un reflejo condicional. ¿El resultado? Que los inversionistas hagan más y más transacciones sintiéndose proactivos e informados, a pesar de que el resultado de ese tipo de estrategia es, a largo plazo, siempre malo para el inversionista, pero muy rentable para el intermediario.

Analistas e inversionistas siguen viendo la crisis actual como si fuese, simplemente, un caso extremo de una corrección normal. No lo es. Como he dicho hasta el cansancio, estamos frente a un ajuste profundamente estructural.

Desafortunadamente, la aplicación de las recetas de cocina que todos recitan ha llevado a una contundente recuperación en los mercados provocando que el comportamiento de éstos tenga poca relación con lo que está ocurriendo en la economía. El reporte de las cifras de desempleo la semana pasada, por ejemplo, es evidencia del agudo ajuste que está ocurriendo en la economía, pero –a la vez- es causa para qué éste se siga profundizando.

La cifra de desempleo ha llegado ya a 9.5%, pero si incluimos a quienes están subempleados por no tener acceso a un trabajo mejor, hay 30 millones de estadounidenses sin empleo. Muchos de ellos, han decidido utilizar su tarjeta de crédito como puente para mantener su estilo de vida, con la esperanza de que pronto serán contratados. No sólo la mayoría de ellos no lo serán, sino que la cifra rebasará 10.5% (en mi opinión) a mediados de 2010. ¿Se acuerda usted de cuando Obama empujó al legislativo a aprobar su segundo paquete de estímulo fiscal porque, de no hacerlo, el año próximo el desempleo rebasaría 9%? Pues apenas en la primera mitad de 2009 ya estamos muy por arriba.

Por ello, la morosidad en la cartera de tarjetas de crédito bancarias ha llegado a su nivel más alto desde 1974 y, con certeza, el deterioro continuará. Esto llevará a que los bancos reduzcan la disponibilidad de crédito y busquen recuperarse con otros cargos por los servicios que prestan. Esto se combina con la aún creciente morosidad en las carteras hipotecarias donde, aún en casos de hipotecas de alta calidad, no se está pagando debido a que la deuda vale tanto más que el inmueble.

En un entorno como el actual, vemos cómo los patrimonios de las familias se contraen y los ingresos bajan, pero el valor de lo que se debe se mantiene inconmovible y sin cambio.

El alto desempleo es profundamente deflacionario. Por ello, la reacción pavloviana de pensar que un alto nivel de emisión monetaria se traducirá en inflación está equivocada. Como he dicho antes, es imposible generar inflación con el colosal nivel de capacidad instalada que está ocioso, y con tanta gente dispuesta a reemplearse aceptando recortes en su ingreso. Al menos este año y el que viene, la inflación será menor a uno por ciento en Estados Unidos.

Pero, como decía, los efectos del desempleo son múltiples. La recaudación fiscal es su otra víctima. Conforme la gente deja de trabajar, no sólo deja de pagar impuestos sino que, además, se vuelve una carga mayor para el estado, ya sea mediante el cobro de seguro de desempleo, o utilizando escuelas públicas. Las finanzas de municipios y estados han sido devastadas por la caída en el ingreso de las familias. Esto ocurre cuando la otra fuerza deflacionaria entra en acción: la caída en el precio de los activos. Conforme los precios de los inmuebles bajan, los impuestos prediales también se reducen.

En el extremo, estados como California viven la peor crisis fiscal en su historia. El enorme déficit que las finanzas públicas presentan para este año y el que viene han llevado a que proveedores y empleados del estado estén recibiendo pagarés ante la imposibilidad de que el estado les envíe un cheque. En lo que es el epítome de la parálisis legislativa, el congreso estatal no logra ponerse de acuerdo para aprobar un presupuesto que necesariamente implica recortar gastos e incrementar impuestos. En parte, porque cuando el fornido gobernador del estado decidió consultar a los electores en el mes de mayo, éstos rechazaron medidas que evitarían incrementos en la nómina estatal en caso de que se presentara un déficit, y votaron a favor de proyectos que implican considerables desembolsos de recursos del gobierno.

La solución es, sin embargo, impostergable. Su articulación, desafortunadamente, es delicada. En un estado de más de 37 millones de habitantes, los 144,000 individuos que pagan más impuestos generan 25% de los recursos del estado. La tentación de la legislatura demócrata es cobrarle aún más a quienes más tienen. Eso ha llevado a que, crecientemente, los empresarios californianos manejen sus empresas desde Nevada, estado sin impuesto estatal al ingreso de los individuos.

En la realidad que vivimos, una buena parte del colosal estímulo fiscal federal será compensado por un incremento en los impuestos municipales y estatales. El gobierno socialista de Obama no titubeará en incrementar los impuestos que pagan individuos y empresas para fondear con éstos sus promesas de campaña, particularmente, el programa de salud universal.

Si las familias estadounidenses han decidido reponer el ahorro perdido, lo cual implica que el consumo permanecerá deprimido en los próximos años, y si una proporción mayor del ingreso irá a pasar a las arcas del gobierno mediante impuestos más altos, ¿cuáles son las buenas noticias para las empresas que está descontando el generoso comportamiento del mercado accionario?

Para saber si una acción está barata o cara tenemos que comparar su precio con la capacidad que la empresa en cuestión tendrá para generar utilidades en los próximos años. En base a este criterio, la bolsa estadounidense está hoy en el punto más caro en los últimos años, similar a donde estaba en octubre de 2007 antes de que los problemas empezaran[2]. Es usual ver que cuando se recuperan los mercados después de un terremoto, los precios suben conforme las empresas se recuperan. En este caso, el alza en precios es atribuible únicamente a que estamos pagando más caras las raquíticas utilidades.

Las reacciones pavlovianas son peligrosas en medio de la peor crisis en casi ochenta años. El entorno que viene será difícil para las empresas, y los gobiernos jugarán el peligroso juego de ver hasta dónde pueden apretar el cuello de los contribuyentes sin provocar que éste se desmaye. Y, por cierto, si usted cree que serán China y los mercados emergentes quienes salven el día, recuerde que, eventualmente, éstos dependen de que el consumo final se recupere y que eso permita que los primeros exporten bienes terminados, y los otros le exporten insumos a los primeros. El consumo no regresará a lo que era por muchos años.

Si siente que secreta jugos gástricos cuando se prenda una luz, resista la tentación y tome un antiácido. Mantenga el frasco a la mano, porque los mercados pueden ignorar la realidad por un rato, pero tarde o temprano, siempre regresan a la cordura.

Jorge Suárez Vélez
Julio 9, 2009

[1] Iván Pavlov fue un científico ruso que recibió el Premio Nóbel de Medicina a principios del Siglo XX. Estudió los reflejos condicionales, demostrando que si antes de alimentar a un perro se prendía la luz, eventualmente al perro se le haría agua la boca cuando la luz se prendiera, aún sin presencia de comida.
[2] El múltiplo precio/utilidad esperado llegó a estar en 11.7 veces en su punto mínimo este año. Ahora, está en 14.5 veces. Si lo analizamos en base a las utilidades conocidas, estaba en 17 veces y hoy llega a 23.3 veces.

Nota: Jorge Suárez es columnista en la cadena CNN y gentilmente aceptó colaborar con RoccaCharts para la publicación de sus escritos.

Jorge Suarez: Great Expectations

Great expectations [1]
Por Jorge Suárez Vélez

Se acaban de celebrar los 40 años de la primera caminata lunar. La recuerdo vivamente. En ese momento las portadas de revistas, las campañas publicitarias, todo se relacionaba con el homérico evento. Recuerdo también que un novio de mi hermana mayor, para quedar bien conmigo, me trajo de Estados Unidos el juguete más sofisticado que habría de ver en años: un carísimo cohete cuya envoltura ilustraba cómo se alzaría por los cielos emulando al Apolo en su mejor momento. Fue tal el asombro de todos en mi familia al ver el prodigioso obsequio que tíos y primos suplicaron ser convidados del momento del lanzamiento. La fecha llegó, fuimos al Parque de Chapultepec en la Ciudad de México, armamos todo tal cual lo indicaba el instructivo, a coro hicimos la cuenta decreciente, y el hermoso cohete se levantó dos o tres metros antes de caer extenuado como si hubiese volado de ida y vuelta a Marte.

La expectativa ante aquel evento se asemeja a la que hoy hay con respecto a lo que se cree hará la economía, una vez que haya tocado fondo. Con bombo y platillo, todos los medios informativos celebran el suceso. La economía estadounidense probablemente lo hará en la segunda mitad del año para después deslumbrarnos con su prodigioso ascenso. Además se glorifica que Europa sobrevivió a la hecatombe, que los mercados emergentes han sorprendido por su temple, y que la economía china se ha consolidado como el nuevo propulsor del crecimiento mundial.

El inconveniente no está en la evolución que ha tenido la natural y aceptable estabilización después del terremoto, está en las maniáticas –e inalcanzables- expectativas que se han propagado en forma más rápida y más peligrosa que la influenza.

Como siempre, habrá una serie de fuerzas encontradas que acabarán definiendo el futuro. Hablemos primero de las positivas. Sin duda, el estímulo fiscal que se está inyectando no tiene precedente. Sin considerar, por ahora, las consecuencias de largo plazo de éste, hemos visto el equivalente a dar un choque eléctrico con un desfibrilador en alguien que sufre un paro cardiaco. Éste es suficiente para que el corazón vuelva a latir, pero no garantiza que la causa del paro esté superada. Si ese corazón seguirá o no latiendo a largo plazo dependerá de si las arterias están o no tapadas, de si la salud cardiovascular del paciente lo permite, y de muchos otros elementos más. Usualmente, el paro es sólo un síntoma de uno o muchos otros problemas mayores. La pregunta clave es si se está confrontando esos motivos o si sólo se cruzan los dedos esperando que el choque eléctrico haya hecho milagros.

Los mercados parecen celebrar que la pesadilla ha terminado y que la recuperación será duradera, que el resultado del choque eléctrico hará que la resucitación de Lázaro parezca el cotidiano despertar de una rutinaria siesta. Un argumento positivo, ciertamente, es el hecho que el gasto del titánico paquete de estímulo fiscal de la administración de Obama se ha retrasado, y será principalmente ejercido el año que viene. Ha sido sorprendente, también, la fortaleza mostrada por los reportes trimestrales de las empresas de tecnología y de algunos bancos, como Goldman Sachs.

Pero muchas señales de alarma están siendo ignoradas. La principal, y perdone mi insistencia, es el deterioro del empleo. No sólo hay más gente sin trabajo, sino que aquellos que lo tienen están trabajando menos horas por semana, y ganando menos por hora de trabajo. La semana laboral se ha recortado en alrededor de 45 minutos, como promedio nacional. Eso quiere decir que si los empleados estuviesen trabajando jornadas laborales como antes, el desempleo sería 11.5%, no 9.5%. La cifra es también engañosa debido a que no contabiliza a mucha gente que se ha dado por vencida y dejó de buscar empleo, o a aquellos que por no encontrar uno de tiempo completo trabajan medio tiempo. Como he dicho antes, en su definición más amplia, el desempleo rebasa 16.5%.

Como ha ocurrido en recesiones anteriores, el desempleo seguirá creciendo cuando menos un año después de que la economía deje de decrecer. Se estima que se seguirá perdiendo más de medio millón de empleos en promedio cada mes por lo que resta del año. Las secuelas de ese fenómeno serán amplias, más por las características de esta crisis.

El primer, y más obvio efecto, será sobre el consumo. Éste no va a recuperarse pronto. El siguiente, el más dañino, sobre el crédito. El crecimiento en el impago de tarjetas de crédito, de todo tipo de crédito individual, del crédito al consumo, y de las hipotecas, seguirá carcomiendo el capital de los bancos. Esto ocurre mientras los bancos tienen que reducir su apalancamiento, por lo que la disponibilidad de crédito será mínima. La presión deflacionaria también resultará afectada. Se podrá pagar menos y menos por los trabajadores ansiosos por reemplearse y, aun con la economía creciendo, tomará mucho tiempo revertir el proceso. Por si fuera poco, la movilidad geográfica de los desempleados para ir de los lugares más golpeados a los que no lo han sido se verá limitada porque mudarse implicaría tomar fuertes pérdidas en el valor de sus viviendas al venderlas.

Cuando las empresas se empiecen a recuperar, empezarán por darles más horas por semana a los empleados que tienen, después emplearán de tiempo completo a quienes hoy trabajan medio tiempo y, hasta el último, buscarán empleados nuevos. Durante todo ese trayecto, las carteras de crédito de los bancos seguirán deteriorándose.

Sí, las empresas que reportaron en el segundo trimestre han mostrado resultados mejores de lo que se esperaba. Esto ocurre por tres razones. Primero, porque las expectativas eran muy modestas; segundo, porque las empresas han hecho fuertes recortes de gastos y, por último, porque la enorme incertidumbre a principios de año llevó a que muchas empresas se deshicieran de inventarios. Una vez pasada la tempestad, los fueron reconstituyendo en el segundo trimestre.

Pero, si bien las utilidades crecieron, los ingresos de las empresas descendieron. Empresas como Honeywell, por ejemplo, reportaron un incremento en sus utilidades pero después de una reducción en sus ventas de 22%. Ese ha sido el caso típico. En el segundo semestre, no continuará el proceso de rehacer inventarios, y los recortes de costos no podrán seguir, pues el riesgo es empezar a cortar demasiado cerca de huesos y órganos vitales.

Desafortunadamente, el alza en los precios de las acciones ha sido mucho más rápido de lo que podrá ser el crecimiento en la capacidad de las empresas para generar utilidades. Por ello, los múltiplos que se están pagando implican que se espera que las utilidades crezcan 40% en 2010. Con las perspectivas del empleo y del consumo, ese es un evento poco probable.

La sostenibilidad del dinamismo chino puede ser inasequible. El estímulo fiscal ha pasado por inundar a la economía con crédito equivalente a un tercio del PIB chino. Darlo no es difícil, cobrarlo presentará un reto más complejo. Lejos de decidirse a cambiar el rumbo, el gobierno chino tiene la esperanza de que una vez que el efecto de éste se agote, el consumo estadounidense habrá regresado.

El mundo necesita que los países que han generado enormes superávit comerciales –China, Japón, Alemania- empiecen a fomentar el consumo interno. Estados Unidos requiere de transformar su economía para sustituir su énfasis en bienes no comerciables –es decir, servicios- por comerciables que pueda exportar para suplir la caída en su propia demanda interna.

El desbalance entre superavitarios y deficitarios es insostenible. A China, sin embargo, parece darle miedo abandonar la estrategia que ha funcionado: subvaluar artificialmente al renminbi, exportar bienes con poco valor agregado, generar empleo (aunque no sea bien pagado), y acumular enormes reservas que acabará prestándole a Estados Unidos, su principal cliente. Estados Unidos exportaría tecnología y bienes de capital que los chinos no pueden comprar sin antes dejar que su moneda se revalúe. Ese camino permitiría que las empresas chinas empiecen a producir bienes con mayor valor agregado, pagar mejores salarios a los trabajadores, y así estimular el consumo interno. Como dice el economista David Rosenberg, para cambiar de dirección hay que bajar la velocidad, y eso parece aterrar a los chinos.

Como dije antes, el choque del desfibrilador echó a andar el débil corazón de la economía mundial, pero la causa del paro está intacta, mientras los desbalances persistan y no se reduzca el excesivo endeudamiento en los hogares y el sector financiero estadounidense.

En algún momento, en lo que resta del año, regresará el realismo a las expectativas de los inversionistas. La cruda realidad y los hechos siempre tienen la mala costumbre de aguar la fiesta. ¿Habrá un catalizador específico? Ya veremos. Los candidatos parecen ser la crisis en el mercado de bienes raíces comerciales, el persistente deterioro de los activos bancarios, la tardía realización de los problemas que los bancos europeos siguen escondiendo, la quiebra de estados y municipios, la realización del estratosférico incremento en impuestos que se requerirá para pagar por el despilfarro de Obama, una cáida en la bolsa china que cotiza ya a más de 35 veces utilidades, un regreso de la epidemia de influenza en el otoño del hemisferio norte, un conflicto entre Irán e Israel, o algo que hoy ni siquiera hemos pensado.

¿Implicará eso una repentina caída en las bolsas? No necesariamente. Otra forma de ajustarse es mantenerse por mucho tiempo con pequeños altibajos pero alrededor del nivel actual. ¿Puede seguir subiendo? Sin duda. El mejor indicador de esto es que los mismos inversionistas que en marzo decidieron tomar la pérdida son quienes hoy están ansiosos por entrar en el nuevo rally a pesar de la fortísima alza mostrada por las bolsas. En mi opinión, sin embargo, lo sensato es tomar utilidades, reducir la inversión en acciones –sin necesariamente salir del todo- y refugiarse por un rato en deuda de alta calidad crediticia. El riesgo, si uno se equivoca, es mucho menor que quedarse invertido, sufrir una nueva caída, y quedarse sin liquidez para participar en las oportunidades que la crisis presentará una vez que la recuperación del empleo esté a la vista.

Como dijo Sir John Templeton: los “bull markets” nacen en la desesperación, crecen en el escepticismo, maduran en el optimismo, y fenecen en la euforia. Como el vuelo del cohete de mi niñez, la vigorosa recuperación que los inversionistas esperan de la economía puede ser una garrafal decepción.

Jorge Suárez Vélez
Julio 30, 2009
jorgesuarezvelez@yahoo.com

[1] Con el perdón de Charles Dickens, por pedirle el título prestado

Nota: Jorge Suárez es columnista en la cadena CNN y gentilmente aceptó colaborar con RoccaCharts para la publicación de sus escritos.

sábado, 1 de agosto de 2009

SCHW Charles Schwab (Nasdaq)

El gráfico del broker Charles Schwab nos muestra como aparentemente está formando el "asa" o "manija" de una taza o piso redondeado, habiendo hecho ya una corrección al 38.2% de Fibonacci.

En los último meses estuvo moviéndose dentro de un triángulo rectángulo descendente con el riesgo que si no quiebra su cateto superior y desdoblar su base hasta los 20.77 dólares (lila) podría ir a buscar el nivel de 13.45 dólares (negro).

Una vez superado el nivel de 21 dólares, desdoblar el piso redondeado implicaría alcanzar el objetivo de 27.50 dólares, previo paso de resistencia en 25.70-25.90 dólares producto de un máximo anterior.


AMTD TD Ameritrade (Nasdaq)

El gráfico del broker TD Ameritrade nos muestra en el largo plazo como hizo un piso redondeado y posteriormente una corrección en forma de "asa" o "manija" de la taza haciendo una corrección al 61.8% de Fibonacci y extendiéndose un poco más hasta el soporte anaranjado para tapar el gap abierto entre el día 9 y el 10 de Mayo de 2005.

En el mediano plazo se aprecia como desdobló un canal alcista negro y teniendo como objetivo de suba los 19.50-19.60 dólares e indicado con color azul.

Una vez superado ese nivel tiene como resistencias más importantes la de 21.30 dólares y posteriormente la más importante en 23.50 dólares que se constituye en el cuello del piso redondeado.

Quebrar dicho nivel en forma decisiva implicaría desdoblar su altura y colocar el objetivo de suba hasta los 37 dólares indicado con color lila.



IBKR Interactive Brokers (Nasdaq)

El gráfico de broker Interactive Brokers nos muestra como luego de tener una caída importante en sus precios hizo una figura de reversión de tendencia de mediano/largo plazo llamada doble piso e indicada con color negro en 12.68-12.72 dólares.

Por la forma que va tomando el gráfico también puede darse que esté formando un piso redondeado donde el semicírculo lo podría proyectar en principio hasta los 34 dólares con una visión de mediano/largo plazo.

Mientras tanto se viene moviendo dentro de un canal alcista anaranjado donde en la actualidad está próximo a alcanzar su techo en la zona de 19.20-19.71 dólares.

Si bien podría quebrarlo y desdoblar su altura hasta los 23.70 dólares (en verde), vemos sobrecomprados los indicadores técnicos y por lo tanto puede darse que vaya a buscar nuevamente el piso del canal.



viernes, 31 de julio de 2009

DIA Diamonds Trust Series 1 (ETF)

El gráfico del DIA, un ETF que replica el comportamiento del índice Dow Jones 30 Industrial, nos muestra como en el día de ayer se produjo una señal de alerta temprana a la baja, ya que se formó una vela tipo estrella fugaz/martillo invertido descolgado desde el máximo con aumento de volumen.

Por lo tanto, es probable que tengamos la esperada corrección por parte del mercado a partir de ahora.

Si juntamos retrocesos de Fibonacci vemos que coinciden exactamente varias zonas o clusters que validarían este nivel de máximo:

Los niveles posibles son:

23.6% lila y 61.8% azul: 85 dólares

38.2% lila y 100% azul: 81 dólares

61.8% lila y 161.8% azul: 74.50 dólares

100% lila y 261.8% azul: 64 dólares

En 83.58 se encuentra el 76.4% de Fibonacci azul y taparía el gap abierto al alza como un soporte tentativo.

Si hacemos chartismo vemos que lo que se formó es una cuña ascendente azul con objetivo de baja los 6400 puntos, es decir, volvemos al punto de partida y validaría así la figura de techo redondeado que vengo comentando desde hace meses.

FSLR First Solar, Inc. (Nasdaq)

Retomando el estudio de First Solar desde el informe del día 5 de Julio, observamos como se fue milimétricamente a buscar el retroceso de Fibonacci al 61.8% al hacer un mínimo de 139.90 dólares.

Como comentaba en el informe anterior, esto le permitió además hacer pullback contra el cateto superior del triángulo simétrico y por lo tanto ahora puede habilitar un objetivo de suba hasta los 236-237 dólares si lo tomamos desde la salida del pullback.

Entre los 220 y los 225 dólares puede verse frenado temporariamente por la resistencia dinámica bajista azul antes de alcanzar el objetivo final mencionado.

Por último, no se descarta que baje primero para tapar el gap abierto entre los días 23 y 24 de Julio antes de continuar con la senda alcista.

Estadísticas:
Tiempo de la Inversión: 28 días
Nivel al 02/07/2009: 154.20 dólares
Nivel al 30/07/2009: 175.88 dólares
Ganancia: +14.06%


PBR Petrobras (Petroleo Brasileiro) ADR (NYSE)

Retomando el estudio de Petrobras Brasil desde el informe del día 18 de Julio, observamos como se quebró al techo del canal bajista azul.

Se mantiene intacto el objetivo de suba de 46 dólares indicado con color lila, ya que se aprecia como hizo una corrección al 38.2% de Fibonacci y posteriormente salió al alza y con un oscilador estocástico rebotando desde el nivel de 50.

En caso de superar la línea lila habilita buscar el techo del canal alcista anaranjado entre los 50 y 52.35 dólares.



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